Resumen ejecutivo
En 2021, pocos conflictos terminaron y muchos se intensificaron. Los niveles generales de violencia política se mantuvieron estables, mientras que su letalidad aumentó, alcanzando nuevas alturas. Las poblaciones civiles se llevaron la peor parte, con aumentos tanto en la violencia contra ellos como en el número de muertes. En donde el conflicto menguó, los frágiles altos al fuego escondían a menudo, un creciente riesgo de escalada, como ahora se ve en Yemen y Ucrania. En donde terminaron largas guerras, por ejemplo en Afganistán, han surgido nuevos riesgos para los civiles.
En este contexto, el malestar social continuó creciendo a lo largo del segundo año de la pandemia de COVID-19. Aumentaron las manifestaciones en todo el mundo, que van desde demostraciones contra las restricciones de salud pública hasta movimientos masivos de protesta a favor de la democracia. Las autoridades respondieron violentamente en lugares como Myanmar y Colombia, lo que provocó un aumento en las muertes de manifestantes.
A medida que el mundo enfrenta un tercer año de pandemia y las consecuencias devastadoras que potencialmente dejará la invasión rusa a Ucrania,es probable que la inseguridad global solo se profundice y evolucione en 2022 (para obtener más información, consulte el Informe Especial de ACLED sobre 10 conflictos adicionales que preocupan en 2022).
En el transcurso de 2021 y principios de 2022, ACLED se expandió a Canadá, Oceanía, Antártida y todos los pequeños estados y territorios restantes, llevando el conjunto de datos a una cobertura global completa. Nuestro informe anual de 2021 revisa los últimos 12 meses de datos sobre violencia política y actividad de manifestación en todo el mundo. A continuación, se describen algunas de las principales conclusiones.
Principales conclusiones
La violencia política se mantuvo en niveles similares en relación con 2020. La violencia política disminuyó en menos del 2 %, o 1.449 eventos, en 2021. En total, ACLED registra 94,833 eventos de violencia política en 2020 y 93,384 en 2021. Mientras que regiones como Asia Central y el Cáucaso, Europa y el sur de Asia experimentaron disminuciones significativas en la violencia, el sudeste asiático experimentó un aumento del 190 %, impulsado por el golpe militar y la consiguiente crisis en Myanmar.
Las muertes reportadas aumentaron significativamente. Las muertes por violencia política aumentaron en un 12 %, o 15,740 muertes, en comparación con 2020. En total, ACLED registra 131,370 muertes en 2020 y 147,110 en 2021. La violencia política fue más mortífera en 2021 en todas las regiones, excepto en Europa y Oriente Medio. Las muertes en Asia Central y el Cáucaso aumentaron en más del 11 %, a pesar de una disminución en los eventos de violencia política.
Los ataques y las muertes de civiles aumentaron. En 2021, los civiles fueron blanco de la violencia política con mayor frecuencia que en 2020, con consecuencias mucho más mortíferas. ACLED registra un aumento del 12 % en los ataques civiles en general el año pasado, con 33,331 eventos reportados en 2020 en comparación con 37,185 en 2021. Las muertes civiles también aumentaron en un 8 %, con 35,889 muertes reportadas en 2020 en comparación con 38,658 en 2021. Los mayores aumentos en los ataques contra civiles se registraron en Myanmar, Palestina, Colombia, Nigeria y Burkina Faso.
Los grupos armados y organizados anónimos, así como las fuerzas estatales, siguen siendo los perpetradores más activos de la violencia contra poblaciones civiles. Por segundo año consecutivo, los grupos armados y organizados anónimos o no identificados encabezan la lista de los perpetradores más activos de ataques contra civiles, responsables de la mayor proporción, con el 46 % de todos los eventos reportados en 2021. De los actores identificados, las fuerzas estatales continuaron representando la mayor amenaza para los civiles el año pasado, responsables del 16 % de los ataques contra civiles y el 14 % de las muertes de población civil.
A pesar del continuo aumento de actores no estatales violentos, incluidos los grupos rebeldes y las milicias políticas, las fuerzas estatales siguieron siendo los agentes de conflicto más activos. Si bien la participación general del Estado en la violencia política se redujo sustancialmente, en un 18 % o 10.195 eventos— por segundo año, las fuerzas estatales siguieron siendo los agentes de conflicto dominantes a nivel mundial. Las fuerzas estatales participaron en el 46 % de todos los eventos de violencia política en 2021.
Los ceses al fuego menguaron la fragilidad persistente en 2021. Las mayores disminuciones de la violencia política tuvieron lugar en contextos en los que se alcanzaron ceses al fuego y acuerdos de reparto de poder en 2020 y principios de 2021. Estos incluyen: Azerbaiyán y Armenia sobre la República separatista de Artsaj;1 Ucrania y los separatistas alineados con Rusia en Donetsk y Lugansk; Pakistán e India a lo largo de la disputada Línea de Control (LoC), y gobiernos rivales en Libia. Del mismo modo, en Yemen, una disminución de la violencia en 2021 fue impulsada por la formación de un gabinete de poder compartido entre el Consejo de Transición del Sur (STC) y el gobierno de Hadi en las gobernaciones del sur a fines de 2020, junto con la participación internacional en las negociaciones de paz sobre el conflicto Hutí. A pesar de la disminución de la violencia, cada contexto sigue siendo profundamente frágil y susceptible a nuevos brotes de violencia. Tanto en Yemen como en Ucrania, esta fragilidad fue evidente a medida que los combates continuaron a lo largo de 2021 y finalmente se intensificaron a principios de 2022.
La actividad de demostración continuó aumentando en el segundo año de la pandemia de COVID-19. Las manifestaciones aumentaron un 9 %, o 13.104 eventos, en 2021, en comparación con 2020. Si bien este crecimiento fue impulsado por una serie de movimientos, las manifestaciones masivas contra el gobierno fueron particularmente prominentes en aquellos países que registraron los mayores aumentos en la actividad de manifestación. Estos incluyeron manifestaciones masivas contra las políticas de salud, educación, sociales y económicas en Colombia; manifestaciones contra el golpe de Estado en Myanmar; manifestaciones relacionadas con el agua y los salarios en Irán, y, movimientos de manifestación contra las restricciones de COVID-19 en Francia e Italia.
Glossary
In this report, the term political violence refers to all events coded with event type Battles, Explosions/Remote violence, and Violence against civilians, as well as all events coded with sub-event type Mob violence under the Riots event type. The latter is included given that this violence, while spontaneous rather than organized, is often similar in nature to violence involving communal groups such as local security providers. Mob violence is more similar to other forms of political violence than it is to violent demonstrations (described below). Including Mob violence within political violence also has the benefit of allowing for a better understanding of the spectrum of political violence and how it may manifest differently across different spaces.
The complement to political violence in the ACLED dataset is the term demonstrations, which is used in this report to describe all events coded with event type Protests, as well as all events coded with sub-event type Violent demonstration under the Riots event type. Expanding on the point raised above, Mob violence is not grouped with demonstrations here because it looks less like other forms of demonstrations associated with mass social movements, and more like political violence. The events included under demonstrations here are what users may typically associate with social movements — in which groups of demonstrators advocate for a certain policy or belief. These demonstrations may be peaceful or violent.2
The term disorder is then used in this report to refer to all political violence and demonstrations. This effectively includes all events in the ACLED dataset, minus Strategic developments — which should not be visualized alongside other, systematically coded ACLED event types due to their more subjective nature. For more on Strategic developments and how to use this event type in analysis see this primer.
Following from these, armed organized violence is a subset of political violence, made up of all events coded with event type Battles, Explosions/ Remote violence, and Violence against civilians. The difference between political violence and armed organized violence is that Mob violence is included in the former; it is not included in the latter as this violence is spontaneous in nature (not organized) and often does not include armed individuals.
Both the term conflict and war refer to campaigns of events, rather than specific event types. The ‘war in Yemen’, for example, may include a variety of types of events — Battles, Explosions/Remote violence, and Violence against civilians. These categorizations will hence be denoted on the basis of the actors involved, the location of events (at the country or subnational level), and/or time periods. The distinction between the two terms (conflict and war) is one of scale: the latter is a more intense form of the former. For more on this categorization, see the latter portion of this primer.
Civilian targeting refers to all violence which targets unarmed individuals. It is important to remember that events coded with event type Violence against civilians are only one subset of this violence. Civilians can also be targeted in events coded with event type Explosions/Remote violence and Riots, as can Protesters (i.e. unarmed demonstrators). Protesters can also be targeted through lethal forms of violence in events coded with sub-event type Excessive force against protesters coded under event type Protests.
While ACLED records fatalities, it is important to remember that the set includes reported fatalities. Fatality numbers are frequently the most biased and poorly reported component of conflict data. The totals are often debated and can vary widely. Conflict actors may overstate or under-report fatalities to appear strong to the opposition or to minimize international backlash against the state involved. Fatality counts are also limited by the challenges of collecting exact data mid-conflict. While ACLED codes the most conservative reports of fatality counts to minimize over-counting, this does not account for biases that exist around fatality counts at-large (for more, see: Washington Post, 2 October 2017). While fatality estimates are a telling indicator of how conflict intensity and lethality shift over time, they are generally less reliable than other metrics coded by ACLED, due in part to the highly politicized and varying fatality information reported by different sources. Such a metric is therefore largely used as a supplement to other modes of analysis, and is why it is treated as a measure of reported fatalities, rather than a concrete number. For ease of readability, this report often refers solely to fatalities, but please note that these are references to reported fatalities specifically. For more on ACLED’s methodology around coding fatalities, see this primer.
Footnotes
- 1
El territorio en disputa de Nagorno Karabaj es reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán. ACLED se refiere al estado de facto y sus instituciones como Artsaj, el nombre con el que el territorio de facto se refiere a sí mismo. Para obtener más información sobre la metodología y las decisiones de codificación en torno a los estados de facto, consulte este manual de metodología.
- 2
While ACLED collects information on demonstrations, it is important to remember that these are demonstration events. ACLED is an event-based dataset, and therefore only records demonstration events; the number of ‘demonstration events’ recorded by ACLED may differ from the number of ‘demonstrations’ recorded via other methodologies. The number of demonstrations is reliant largely on reporting and the terminology used in doing so. For example, five separate demonstrations happening in Algiers around a single topic within a few blocks of each other may be reported on in a newspaper as “demonstrations happened in Algiers” or “five demonstrations happened in Algiers.” Both are correct in their terminology, but if they are coded differently as a result (1 vs. 5), this would introduce a bias. ACLED codes an event based on an engagement in a specific location (e.g. Algiers) on a specific day in order to avoid such biases. For ease of readability, these events are often referred to solely as demonstrations in this report.
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